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domingo, 12 de junio de 2011

Artículos del 2010

-- Sobre la iglesia en el plan de Dios (La iglesia está relacionada con el plan eterno de Dios según Su propósito eterno; en cuanto a su función la iglesia es el cuerpo de Cristo y la Casa de Dios; la iglesia es el aumento de Cristo) Disfrute de Principios Básicos para Poner en Práctica la Vida de Iglesia.


-- La iglesia, plenitud y aumento de Cristo (La iglesia es la plenitud de Cristo, el complemento y el aumento de Cristo; procede de Cristo y su naturaleza es Cristo mismo. La iglesia es el agrandamiento de Cristo) Disfrute de Principios Básicos para Poner en Práctica la Vida de Iglesia

-- Cuatro puntos con relación a la iglesia (La iglesia no es un fin en sí misma sino el medio para cumplir el plan eterno de Dios; Cristo se expresa por Su Cuerpo y Dios reside en Su casa para llevar a cabo Su voluntad, es decir, cumplir Su propósito eterno. La iglesia es la Casa de Dios, el Cuerpo de Cristo, Su aumento y Su plenitud) Disfrute de Principios Básicos para Poner en Práctica la Vida de Iglesia

-- El hombre es tripartito. ¡Vayamos a nuestro espíritu! (el hombre consta de un cuerpo, un alma y un espíritu; la Palabra de Dios discierne, separa el alma del espíritu) Disfrute de La clave para experimentar a Cristo: Nuestro espíritu humano

-- Fortalecidos en nuestro hombre interior (Podemos estar en nuestra alma, con cosas todas buenas, aún bíblicas y no contactar, experimentar al Señor para tener comunión con Cristo y conocerlo). Disfrute de La clave para experimentar a Cristo: Nuestro espíritu humano

-- El Dios de paz nos santifica por completo (abstenernos del mal por sí mismo no es lo que nos santifica; Cristo es el que nos santifica. Santificación es apartados, pero también es lleno... de Cristo) Disfrute de La clave para experimentar a Cristo: Nuestro espíritu humano
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lunes, 30 de mayo de 2011

Dios, la Serpiente, el Hombre y Jehová

El esquema general de Génesis es "Dios creó, satanás corrompió, el hombre cayó y Jehová prometió salvar".
El libro se divide en 3 secciones (Caps. 1-2; 3-11; 12-50), cada una comienza con un nombre: Dios, la serpiente y Jehová. Dios creó, la serpiente corrompió, y Jehová llamó. Dios creó los cielos para la tierra, la tierra para el hombre y el hombre para Dios. La serpiente (Satanás) se infiltró para corromper toda la crwación a través de la rebeldía. Sin embargo allí también vemos a Cristo como la esperanza del hombre caído. Ahora, Jehová llamó a Abraham para comenzar algo nuevo.
El pensamiento central del libro es "Cristo es la esperanza y la salvación del hombre caído, y Dios hará que el hombre caído cumpla Su propósito por medio de Cristo". Cristo es la vida para los que El restauró desde la caída. Los 2 primeros capítulos, en realidad, y desde la comprensión apropiada, son una revelación de la vida. Las 8 biografías no hablan mucho de las obras de esos hombres. Más bien relatan su vida, su conducta y su andar con Dios. La Biblia nos dice poco de lo que hizo Adán, pero menciona cuánto vivió: 930 años. Lo único que dice Génesis acerca de Enoc es que caminó con Dios, y que finalmente fue arrebatado a la presencia de Dios. Noé hizo una obra, pero no conforme a sí mismo ni tampoco para sí mismo. Lo hizo todo conforme a la revelación de Dios y para cumplir el propósito de Dios. Usa las biografías de ocho personas para mostrar cómo El necesita una vida que cumpla Su propósito.
En este libro la última vida fue la de Jacob, aquel que finalmente fue llamado Israel, príncipe de Dios. Esta es la intención de Dios: obtener un Israel. Todos debemos ser llevados a la posición en la cual Dios pueda considerarnos Su Israel. Se trata enteramente de la vida. Por tanto, Génesis se centra en la vida, y esta vida es Cristo.

La Palabra que nos Regenera al Creer es Dios Mismo

Esta mañana el tema de la Palabra de Dios ha sido totalmente nuevo para mí. En la revelación bíblica lo que primero que vemos, en Génesis, es Dios mismo: "En el principio creó Dios...", luego vemos en el versículo 2 que la creación de Dios del versículo 1 fue malograda: "La tierra [se volvió] desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas", a continuación vemos el hablar de Dios, la Palabra de Dios: "Y Dios dijo: Sea la luz; y fue la luz". La luz fue creado por la Palabra que sale de Su boca (Mt 4:4). Toda lo que existe fue creado y es sustentado por Dios mediante Su Palabra (Heb 1:1-2; 11.3). Nuestra existencia tuvo su origen y depende del hablar de Dios (2P 3:5). En Salmos 33:6 dice:
"Por la Palabra de Jehová fueron hechos los cielos y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca." Ahora, es bastante sencillo comprender que "nuestra existencia como criaturas depende de la Palabra de Dios", pues sabemos que toda la creación fue hecha por la Palabra de Dios. El hablar de Dios produjo el universo. Sin embargo, en la práctica ¿cuánto de esto puede afectarnos en nuestra vida diria? ¿Cómo podemos experimentar a Dios como Aquel cuyas palabras son nuestro origen, nuestra realidad y nuestro fundamento real?
En 1 Pedro tenemos algunos indicios. En el versículo 23 dice que fuimos regenerados por una Simiente incorruptible, que es la Palabra de Dios. Ser regenerados es recibir una vida nueva dentro de nosotros. La palabra "regenerado" tiene la misma raiz que la palabra "gen", que se usa para designar la unidad de nuestro código genético, donde está la información biológica de lo que somos. ¡Esto es maravilloso! No obstante, aún más maravilloso es lo que vemos más adelante; que la Palabra que nos regenera vive.
¡La Palabra vive! ¡La Palabra que nos regenera vive! ¡Esta Palabra tiene vida! ¡Nos regenera porque vive, es viviente y nos aporta, nos trasmite precisamente esa vida que tiene! ¡Oh, Señor Te alabo porque Tu Palabra nos regenera, es una Palabra viviente, una Palabra con vida, una Palabra que vive! 
Pero hemos de preguntarnos ¿Qué clase de vida tiene esta Palabra, la Palabra de Dios? ¿Cuál es la vida nueva que recibimos en nosotros cuando recibimos esta Palabra, que es capaz de regenerarnos cuando la recibimos? Al final del versículo dice:
"La Palabra de Dios que vive y permanece para siempre"
¿Sabe usted de algo que permanezca para siempre? Conoce usted a alguien que viva para siempre? Esta frase "para siempre" sólo pertenece a Dios. ¡Dios vive para siempre! Vivir para siempre sólo es atribuible a Dios. Es una caraterística, una propiedad, algo de Dios. Dios es "vida para siempre". ¡Aleluya, Señor, que vives para siempre! La Biblia nos dice claramente que la Palabra de Dios vive y permanece para siempre. ¿Se ha detenido un momento a considerar que la Palabra de Dios vive y permanece para siempre? Yo lo sabía, y aún conocía este versículo, pero esta mañana ha sido tan claro para mí, tan fresco. He sido tan impactado por esto: "La Palabra de Dios que vive y permanece para siempre". En Juan 1:1 podemos leer que la Palabra es Dios mismo, por ello vive para siempre. ¡Aleluya! Allí está el secreto de que la Palabra de Dios sea el centro de toda realidad, no sólo de nuestra creación, sino de nuestra salvación y nuestra experiencia de Dios. Ser salvos y recibir la vida eterna son hechos que dependen enteramente del hablar de Dios, la Palabra de Dios. El que seamos criaturas es un asunto de la Palabra de Dios y el que seamos hijos de Dios es también un asunto de la Palabra de Dios. Podemos decir:
 "Dios nos creó por Su Palabra y nos renegeró por Su Palabra. Así como por Su hablar, por Su Palabra llegó a existir la luz; así también se hizo la luz en nosotros cuando recibimos la palabra de Dios. La Palabra de Dios hizo la luz en nosotros. Dios hizo la luz en nosotros por Su Palabra."
El apóstol Pablo nos encomienda, nos aconseja y nos trasmite desde su propia experiencia en Efesios 6:18 que la Palabra de Dios debemos tomarla, recibirla con oración en nuestra vida diaria para que podamos experimentar al Señor como nuestra salvación diaria, como nuestra vida, nuestro suministro de vida y nuestra victoria, y no ser meramente informados del texto de la Palabra de Dios.
Cuando nos sentimos cargados y oramos con la Palabra, es decir, leemos la Palabra con oración somos capaces de experimentar a Cristo como aquel que apaga todos los dardos del maligno. Cuando cada mañana tomamos la Palabra en oración, tocamos al Señor y experimentarlo como nuestro yelmo, nuestra armadura y la salvación es una experiencia de vida, es real para nosotros y no sólo una descripción teórica. ¡Acerquémonos a la Palabra con oración para recibirla en nuestro espíritu y experimentar a Dios mismo como nuestra salvación práctica. Para acercarnos a la Palabra y así acercarnos a Dios mismo hemos de hacerlo en oración, en nuestro espíritu, en todo tiempo, velando y en la comunión del Cuerpo. ¡Amén!
"La Palabra de Dios es Dios mismo, puesto que Dios y la Palabra son uno solo; siempre que nos acerquemos a la Biblia como la Palabra de Dios, debemos acercarnos a Dios (Jn 1:1; 5:39:40; 2Ti 3:16)."
¡Cuando oímos la Palabra, creímos la Palabra y recibimos esa Palabra viviente, entonces somos regenerados con la Palabra que tiene vida eterna, para honrar al Hijo y al Padre! ¡Somos salvos por Su Palabra viviente; somos salvos en Su vida, al tocar y experimentar al Señor cada día en la Palabra; al tomar la Palabra con oración para ser alimentados, conformados, santificados y salvos de manera práctica y completa!

Disfrute de La Palabra Santa para el Avivamiento Matutino "El Hablar de Dios".

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jueves, 21 de abril de 2011

Guardar la Unidad del Espíritu

En Efesios 4:1-6 el apóstol habla de guardar la unidad del Espíritu. El verbo “guardar” en el versículo 3 significa salvaguardar, preservar algo que ya existe. Esta unidad es el Espíritu mismo, que es uno. No es algo que haya que fabricar, crear, sino algo que hay que custodiar.
Este “guardar” está relacionado con permanecer en el Espíritu, que está en nuestro espíritu; contactar con Él, quedarnos en Su esfera, tenerlo en cuenta, seguirlo, comportarnos y vivir según el Espíritu. Cuando hacemos algo en nosotros mismos, aparte del espíritu, estamos no sólo dañándonos y afectando a Dios mismo, sino que estamos causando división y perdemos la unidad.
Como creyentes, hijos de Dios, coherederos en el Nuevo Pacto y santos en las iglesias locales tenemos que ser personas que guardan la unidad del Espíritu. Hemos de ejercitarnos para llegar a ser fuertes en nuestro espíritu (Ef 3:16) (no fuertes en nuestra individualidad, en nuestras opiniones o en nuestras inclinaciones o preferencias naturales) para ir a nuestro espíritu, permanecer en nuestro espíritu, vivir en nuestro espíritu y conforme al espíritu (Ro 8:4) de manera prevaleciente.
Anhelemos guardar la unidad del Espíritu, pero vayamos más allá, seamos diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, para andar como es digno de la vocación a la que hemos sido llamados. Toda nuestra dignidad emana del Espíritu y nuestra diligencia para guardar Su unidad.
Más: Estudio-vida de Efesios, por Witness Lee, Living Stream Ministry 

lunes, 18 de abril de 2011

El crecimiento del Cuerpo en Sí mismo en amor, que es de Cristo, mediante las coyunturas al ejercitar los dones de la gracia

He estado disfrutando los primeros 16 versículos del capítulo 4 del libro de Efesios, que tratan del vivir y la responsabilidad necesarios en el Cuerpo de Cristo. He sido muy impresionado por el versículo 16, que dice:
"De quien todo el cuerpo, bien unido y entrelazado por todas las coyunturas del rico suministro y por la función de cada miembro en su medida, causa el crecimiento del Cuerpo para la edificación de Sí mismo en amor."
Este es un pasaje muy importante en la Biblia. Por un lado, "Todas las conyunturas" se refiere a los miembros dotados del Cuerpo que se mencionan en el versículo 11: Los apóstoles, los profetas, los evangelistas y los pastores que para el desempeño de su don son maestros.
"El crecimiento del Cuerpo" proviene claramente de Cristo, en Cristo y con Cristo (el rico suministro, el suministro de Cristo) pero se lleva a cabo mediante las coyunturas que suministran y los miembros que funcionan.
Como con cada aspecto de la Verdad y la experiencia, hemos de ser equilibrados para ser fieles y eficaces. Hemos de ver a Cristo como el origen, la esfera y el elemento que sirven para el crecimiento del Cuerpo. Sin embargo, este crecimiento no podría llevarse a cabo sin los miembros todos, en general (versículo 7), estando bien unidos y entrelazados los miembros dotados con dones especiales (los tres tipos mencionados en el versículo 11), que suplen, suministran este Cristo a todos.
Aquí no me refiero, y seguramente Pablo tampoco, a un grupo ordenado de "funcionadores-suministradores" que estén jerárquicamente por encima del "pueblo llano", los miembros. Aquí tenemos brevemente el principio del crecimiento del Cuerpo de Cristo:
Proviene de Cristo, se lleva a cabo en Él y con Él, como el rico suministro de la vida divina disponible; mediante las coyunturas puestas en el Cuerpo por el Señor, habiendo recibido la gracia que nos permite ejercer y ejercitar nuestro don general y los especiales, conforme haya sido dado por el Señor a cada uno; y finalmente que el Cuerpo se edifica a Sí mismo en amor, que no es nuestro amor hacia Dios, sino el amor de Dios en Cristo, que viene a ser el amor de Cristo en nosotros, por el cual amamos a Cristo y a los co-miembros del Cuerpo, los hermanos.
Más: Estudio-vida de Efesios, por Witness Lee, Living Stream Ministry