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jueves, 17 de mayo de 2012

La Palabra es el mismo aliento de Dios; es Espíritu y es vida


Toda la Escritura es inspirada. Toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios (2 Ti 3:16), exhalada desde el mismo ser de Dios. Toda la Biblia es la inspiración de Dios al hombre, la transmisión de todo lo que Dios es, el hablar de Dios, el Espíritu de Dios y la vida de Dios (Jn 6:63).  En ella se encuentra el elemento mismo de Dios (Jn 4:24). Ningún cristiano genuino puede decir que ciertas porciones de la Biblia tienen un origen diferente a otras, porque toda la Escritura fue dada por Dios a los hombres, así que en su totalidad es la transmisión de Dios, quien se da a conocer a los hombres. En este proceso intervinieron hombres diferentes, y aún fueron usados idiomas diferentes pero esto no afecta al hecho de que es Palabra de Dios, aliento de Dios
La Palabra es Espíritu y vida. Existe la tendencia natural de considerar a las Escrituras únicamente como algo que  transmite información en forma de ideas, procedimientos, tradiciones..., de la misma manera que cualquier periódico o revista. Las Escrituras podemos leerlas, pensarlas, memorizarlas, traducirlas, analizarlas poéticamente, gramaticalmente... En estos términos, claro está que ellas dicen algo que evidentemente está escrito, registra hechos y los comunica. En las Escrituras está el pensamiento de Dios, se comunican Sus conceptos, Su forma, Sus intenciones. Allí también podemos encontrar el reflejo o señal de Su perfección y pureza inimitable..., algunas alegorías, figuras de Dios, tipos divinos y símbolos que se refieren a Dios mismo. Esto no sólo hemos de admitirlo, sino que como creyentes hemos de conocerlo. Ahora, esto no explica la verdadera naturaleza de la Palabra revelada de Dios, y por ende tampoco nos muestra Su función y propósito. 
Las Escrituras tienen la esencia de Dios, son Su mismo aliento, no están separadas de Dios, como nuestro aliento no es ajeno a nosotros. Ellas son Espíritu, no ideología; y es vida, no mecanismos psicológicos de bienestar. La Palabra es espíritu y es vida. Todas ellas lo son y son inspiradas por el aliento de Dios. No algunas son el aliento de Dios sino "toda la Escritura". 
Cuando nos acercamos a ella con un corazón dispuesto y un espíritu abierto podemos tocar algo divino. Podemos contactar a Dios en la Palabra y recibir vida, que es Cristo mismo según Juan 14:6. Lo principal en cuanto a la Palabra, desde la perspectiva de nuestra experiencia, es que hemos de contactar, disfrutar, experimentar a Dios en ella. La Palabra nos comunica ideas, sin embargo, si tenemos una mente clara y sobria y ejercitamos nuestro espíritu tendremos un contacto apropiado con la Palabra revelada, por ello, aunque hemos de estudiar la Palabra cuidadosamente y con responsabilidad, la base para todo esto es que más que estudiar hemos de recibir la Palabra (Ef 6:17-18) para contactar a Dios con nuestro espíritu. De esta manera no sólo aprenderemos algo, sino que recibiremos una revelación, y más aún, algo del elemento divino revelado y comunicado por Su Palabra a nosotros. Esta es la manera de tomar la Palabra de Dios, con oración y en nuestro espíritu para tener comunión con Dios y ser salvos a cada momento, y que la salvación de Dios esté en nosotros y podamos servirle apropiadamente.
Si ignoramos que la Palabra es Espíritu y es vida pasarán los años y habremos empleado mucho esfuerzo y horas de estudio, y no habremos descubierto la verdadera esencia y función de la Palabra; habremos recibido mucha doctrina y nada de vida; nos hallaremos muy informados y completamente muertos; seremos historiadores expertos, literatos expertos, sistematizadores expertos, aún tendremos mucho material para discutir y muchas razones para hacerlo. Amaremos prevalecer, enseñar, mostrar lo que tenemos, desarrollaremos adicción a la jefatura y los honores. Ahora hay tres asuntos de los que sabremos nada, Cristo, Cristo y Cristo.
En el interior de todos nosotros existe una necesidad. Es algo aparte del mero conocimiento, el aprendizaje o nuestra capacidad mental. Es algo más. Ese "algo más" es Cristo. Todos anhelamos en nuestro interior el contacto con el Señor, la experiencia básica y maravillosa de la salvación en nuestro interior, el llenar y rebozar del Espíritu y la vida divina abundante (Fil 1:22-23); el disfrute del Cristo extensísimo y todo-inclusivo, que es el elemento del Cuerpo, la esencia de la Palabra, la expresión de Dios, la Cabeza del Cuerpo (Col 1:18), Quién además es el espíritu vivificante que mora en nuestro espíritu. Cristo no es un ser ficticio, un resultado poético o simbólico, ni una derivación literaria. Tampoco es una construcción teológica o una referencia filosófica ideal, sino una Persona real, suficiente y extenso, que es la Verdad, diferente y contrario a la religión y sus leyes.  (Ga 3:15-29).
¡Cuánto necesitamos detenernos una vez más y abrirnos al Señor como niños! ¡Permitirle al Señor que nos escudriñe una vez como si fuera la primera vez! ¡Señor, nos abrimos a Ti una vez más! ¡Alumbra nuestro interior! ¡Cuánto Te anhelamos! ¡Reenfócanos y redirígenos! ¡No podemos hacerlo por nosotros mismos no importa cuánto nos esforcemos! ¡Por ello venimos a Ti con urgencia! ¡Oh, Señor Jesús! ¡Gracias por Tu revelación divina a nosotros! ¡Gracias que ya no eres un Dios oculto y desconocido! ¡Gracias que estás accesible a nosotros y estás en nosotros! ¡Cuánto te amamos! ¡Gracias porque eres un Dios expresado, revelado, mostrado y comunicado! ¡Inclúyenos en Tu edificación! ¡Abre nuestros ojos! ¡Danos un nuevo comienzo, Señor! ¡Abre Tu Palabra a nosotros! ¡Amén!

Referencias:
Estudio-vida de Génesis, mensaje 1.
La PSAM "El corazón de la revelación divina", semana 1.

miércoles, 8 de junio de 2011

La Esencia de la Biblia

En la entrada anterior compartimos nuestro disfrute acerca de la palabra como contenido de nuestra oración y brevemente los resultados de recibir la Palabra con oración. Hoy compartimos algunas consideraciones adicionales que esperamos nos lleven a orar el asunto y que seamos impresionados de manera nueva con la esencia de la Palabra de Dios para tener un disfrute nuevo y luz adicional. 
La Biblia tiene una faceta física, exterior, y una esencia espiritual. La manera en que veamos la Biblia y experimentemos la Biblia determinará la forma en que tomemos la Biblia. Nuestra visión de la Palabra de Dios marcará la manera en que recibamos la Palabra de Dios. Nuestro comportamiento con respecto a la Palabra de Dios, las Escrituras Santas, concordará con aquello que hayamos visto respecto a la Palabra y en la Palabra.
Exteriormente, la Palabra de Dios es pensamientos, ideas, enseñanzas (doctrinas) e historia de sucesos y acontecimientos, letra en prosa, poesía, con características literarias y estilos diversos. Cualquier palabra escrita, redactada e impresa por los hombres puede aparecer en un periódico, en una revista o en cualquier libro que se vende hoy. La palabra en este contexto es esencialmente informativa; trasmite principalmente pensamientos. Sin embargo, la Palabra de Dios tiene una esencia que la hace única y es maravillosa. Necesitamos ver y ser impresionados con la esencia de la Palabra de Dios, tener luz para poder ver la esencia diferencial y maravillosa de la Palabra de Dios con respecto a la palabra de los hombres. Esto determinará nuestro éxito o fracaso en nuestra comunión con Dios en Su Palabra; también determinará la naturaleza de nuestra constitución y realidad interiores.
Como creyentes, como hijos de Dios, como miembros del Cuerpo y como personas que hemos recibido la vida divina en nuestro espíritu y disfrutamos a Cristo diariamente como nuestra salvación, tenemos que confesar la gran importancia de este asunto que  marcará el tipo de relación que llevemos con nuestro Amado. La esencia de la Biblia es el aliento divino (2Ti 3:16), la leche espiritual (1P 2:2), el pan de vida (Mt 4:4), Espíritu y también vida (divina) (Jn 6:63) y Cristo, Quien es Dios mismo (Jn 1:1).
Necesitamos tanto leer la Palabra, y tocar al Señor, Quien es el Espíritu en nuestro espíritu, y ser llenos de ese Aliento para ser llenos de Dios mismo. ¿Algún cristiano genuino podría oponerse a ser llenos de Dios al leer la Palabra? ¡Es tan maravilloso ser llenos de Dios, rebozar de Dios, de todo lo que Dios es; todo lo que Dios tiene y todo lo que Dios ha logrado, para ello hemos de recibir la Palabra con oración!
La Palabra es esencialmente Espíritu y vida. Todas las Palabras en la Biblia “son Espíritu y son vida”. No sólo algunas de ellas; no sólo nuestras porciones favoritas; no sólo las partes que conocemos o aquellas que parecen confirmar o apoyar nuestros conocimientos, inclinaciones u opiniones. ¡No! Toda la Biblia es Espíritu y es vida. Toda la Escritura es inspirada por el aliento de Dios y trasmitida por el aliento de Dios. Toda la Escritura es el aliento de Dios trasmitido, espirado e inspirado. Ahora ¿qué parte de ella es Espíritu y vida? Toda las Palabras que han sido habladas por el Señor son Espíritu y son vida. ¿Qué parte de ella es leche y pan? ¡Toda la Palabra es leche espiritual y pan de vida, y por ella vive el hombre! ¿Qué parte de ella es Cristo? ¡Toda la Palabra! ¿Qué parte de la Palabra necesitamos recibir con oración? Toda la Palabra, todas las palabras de la Biblia, porque toda la Palabra es Espíritu. ¡Toda! Hemos de recibir la Palabra con oración. Nuestra lectura de la Palabra debe tener motivos puros y una necesidad genuina delante de Dios: Tener comunión con Dios para ser saciados con Dios mismo, y recibir a Dios para ser llenos de Dios. Hemos de buscar la Palabra con hambre y con sed. Hemos de leer comiendo la Palabra. El hermano Lee decía: "Necesitamos aprender a venir a la Biblia todos los días acudiendo a Dios". 
¡Oh, Señor, qué maravillosa es Tu Palabra! ¡Abre nuestros ojos para ver la esencia de Tu Palabra! ¡Que recibamos Tu Palabra, Señor, en oración! ¡Que vayamos a Ti, Señor, cada vez que vayamos a Tu Palabra! ¡Cuánto Te necesitamos, Señor, para recibir, comprender y tener luz en Tu Palabra! ¡Señor, abre nuestros ojos para que tengamos comunión contigo en Tu Palabra! 
Disfrute del Estudio-vida de Efesios, por Witness Lee y los versículos citados con sus respectivas notas en el Nuevo testamento versión recobro.


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domingo, 5 de junio de 2011

Orar-leer la Palabra de Dios

Orar es algo que todos los cristianos verdaderos hacen y conocen. Es usual y familiar para ellos. Por otro lado la Palabra de Dios es revelada por Dios mediante el Espíritu Santo a muchos hombres que escribieron (2Ti 3:16). En esto también estarían de acuerdo todos los cristianos verdaderos. Sin embargo, la oración y la Palabra como asuntos unidos no es algo tan conocido ni tan practicado por los cristianos. Aún así, muchos hombres y mujeres de Dios a lo largo de los años han testificado del beneficio cosechado al orar la Palabra. Mucha luz, nutrimento, revelación y fortaleza han tenido al recibir la Palabra con oración, al orar con la Palabra, y leer orando u orar leyendo. Muchos de estos hombres han descubierto el misterio y la clave de ser apropiadamente alimentados con la Palabra de Dios al orar con ella: El apóstol Pablo, Jean (Madame) Guyon, George Müller, Witness Lee… entre otros.
Usar la Biblia como el contenido de nuestra oración, petición y súplica al Señor es algo que decenas de miles de cristianos en la toda la tierra practican hoy y aún así ha sido una práctica relativamente olvidada desde los tiempos del apóstol Pablo y que está comenzado a ser descubierta y recuperada por muchos creyentes hoy como un tipo de oración genuina y aconsejable. No es conforme al pensamiento y lógica naturales pero es conforme al pensamiento de Dios.
La Biblia enseña de manera directa que la Palabra revelada y la oración pueden (y deben) ir juntas (ver Ef 6:17-18; Jn 15:7) y brinda ejemplos en el Antiguo Testamento de hombres de Dios que oraron con la Palabra de Dios. Al usar la Palabra de Dios la oración se fortalece, se centra y se eleva, además, al leer la Palabra de Dios con oración recibimos luz y somos alimentados espiritualmente con la Palabra, pues al orar la Palabra tocamos la esencia de la Palabra, que es Espíritu y vida (Jn 6:63). Este alimento llega a constituirse en nosotros. Esta constitución es Cristo mismo como la Palabra forjado en nosotros. Esta es la mejor manera para que crezcamos en vida (1P 2:2). En los próximos días estaremos compartiendo nuestro disfrute acerca de Orar-leer la Palabra de Dios.
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